Praga
1787
Todas las entradas estaban vendidas. Las puertas se cerraron. Las lámparas se apagaron. El polvo cayó sobre las butacas vacías. Pero el telón no se abrió.
Un niño llamado Elías se quedó en su butaca
Cruzó el telón
«La función no comienza cuando se abre el telón.
Comienza cuando llega el niño capaz de despertar el teatro.»
Desde entonces, cada diciembre, el teatro elige a quién dejar entrar. Esta Navidad, Garoy Fotografía trae esa misma puerta a Adamuz, Córdoba: una sesión fotográfica familiar en la que tu hijo —como Elías— es quien despierta la función. No hay dos butacas iguales, y solo caben unas pocas familias.